Los dispositivos electrónicos normalmente están construidos para funcionar a temperatura ambiente. Si las condiciones se extreman algunos de sus componentes se estropean y el funcionamiento falla. Los microchips no son los componentes que se deterioran en primer lugar, de hecho su límite puede llegar a los 200 grados sin que mermen las capacidades. Pero existen algunos procesos industriales que requieren un mayor aguante para progresar, entre ellos está la obtención de energía geotérmica.
Investigadores del Fraunhofer Institute for Microelectronic Circuits and Systems, en Alemania, han logrado crear un nuevo proceso de fabricación de chips que permite construir modelos capaces de soportar temperaturas más altas. Un microchip desarrollado de esta manera puede funcionar sin problemas a 300 grados, mientras que los actuales pierden fiabilidad y rendimiento a más de 200 grados.
Fuente: Think Big
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